La pequeña obediencia construye el ritmo espiritual
La fe crece más por obediencias pequeñas repetidas que por un gran acto único. Leer la Palabra por la mañana, meditar en un versículo durante el traslado, repasar en oración el día antes de dormir, aunque sean acciones sencillas, fortalecen nuestra alma.
Josué 1:8 nos exhorta: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito.” Lo importante no es cuánto sabemos, sino cuánto meditamos y practicamos. La Palabra no termina con la lectura, sino que da fruto cuando la obedecemos en nuestra vida.
Por eso, leer la Biblia es más una cuestión de continuidad que de cantidad. No importa que no puedas leer muchas páginas cada día. Decidir qué leer hoy, marcarlo, y retener aunque sea una pequeña parte en el corazón, es más efectivo y duradero. Puedes consultar la Lista de lectura del día y practicar en pequeños pasos, marcando con una check en tu lista. Así, la vida de fe vuelve a encontrar su ritmo.
No abandones la Palabra en días en que no entiendes
Al leer la Biblia, a veces no entendemos bien algunos pasajes. Es fácil rendirse en esos momentos. Pero el mantener una actitud de cercanía, incluso en días difíciles de comprensión, ya es un canal de gracia. No entendemos todo de una vez, pero el Espíritu Santo nos va revelando poco a poco.
2 Timoteo 3:16 afirma: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar...” La Biblia, inspirada por Dios, es sin error y tiene autoridad. Aunque no entendamos completamente algún pasaje, la Palabra misma tiene autoridad y verdad. Cuando nos aparecen personajes, contextos o expresiones desconocidas, podemos consultar un diccionario bíblico. Cuanto más comprendemos, más disfrutamos al leer.
Es mejor caminar en compañía que solo
Uno de los primeros signos de que la vida de fe puede estar en riesgo es querer soportarla todo en solitario. Pero Dios instituyó la Iglesia para que unos se exhorten y edifiquen mutuamente. Hebreos 10:24-25 nos anima a considerarnos unos a otros, a estimularnos al amor y a las buenas obras, y a no dejar de congregarnos.
Un día para volver a Dios, más que un día perfecto
La vida de fe no es una carrera para hacerla perfectamente. No se trata de que nunca falles, sino de que, aunque caigas, puedas volver a Dios. Lamentaciones 3:22-23 dice: “Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos, porque nunca decaen sus misericordias; nuevas son cada mañana.” Dios hoy también nos llama con nuevas misericordias.
Si sientes que te has alejado de Su Palabra últimamente, no pienses que es demasiado tarde. Comienza de nuevo hoy con una página, un párrafo, un versículo. Abre la Lectura para 365 días y lee por un instante. Dios, por medio de Su Palabra, aún sostiene nuestro caminar y vuelve a poner el centro en nuestra vida.
Incluso en medio del ajetreo diario, podemos recuperar el centro de nuestra fe. No necesitas empezar con mucho. Solo volver a la Palabra delante de Dios en este momento comienza la recuperación.