¿Qué distinciones establecía la ofrenda de cereal en Levítico 2?
La ofrenda de cereal de Levítico 2 debía presentarse con flor de harina, aceite, incienso y sal, siguiendo instrucciones precisas. Examinamos cómo se distinguía entre la porción que debía quemarse y la que debía reservarse, así como entre los ingredientes permitidos y los prohibidos.

La ofrenda de cereal de Levítico 2 no consistía en presentar de cualquier manera una ofrenda hecha de grano. Había que preparar flor de harina, aceite e incienso, y el sacerdote quemaba sobre el altar la porción conmemorativa. A lo largo del capítulo se distingue repetidamente entre lo que debía quemarse y lo que debía reservarse, así como entre los ingredientes que debían incluirse y los que debían excluirse.
Se presentaban distintas clases de ofrendas hechas con flor de harina
Quien presentaba una ofrenda de cereal derramaba aceite sobre la flor de harina y añadía incienso. El sacerdote tomaba un puñado de la harina con el aceite, junto con todo el incienso, y lo quemaba sobre el altar. El texto llama a esta parte porción conmemorativa y la describe como una ofrenda encendida de aroma agradable al Señor.
La ofrenda de cereal podía prepararse de diversas formas. Era posible presentar panes sin levadura o tortas sin levadura cocidos al horno. La ofrenda preparada en una plancha debía partirse en trozos y rociarse con aceite. La cocida en una cazuela también se elaboraba mezclando flor de harina con aceite. Cuando se ofrecían las primicias, se tostaban y trituraban las espigas tiernas, y después se les añadían aceite e incienso.
Aunque la preparación variaba, siempre se seguía un mismo orden. La persona elaboraba la ofrenda con los ingredientes establecidos y se la llevaba al sacerdote. Este la acercaba al altar, tomaba la porción conmemorativa y la quemaba. La forma del grano podía cambiar, pero la ofrenda debía presentarse al Señor respetando los ingredientes y el procedimiento señalados.
Se distinguía la porción reservada en lugar de quemarlo todo
En las primeras instrucciones sobre esta ofrenda, el sacerdote quema un puñado de flor de harina con aceite y todo el incienso. Lo que queda de la ofrenda corresponde a Aarón y a sus hijos. La misma distinción vuelve a aparecer después de describir las ofrendas preparadas en horno, plancha y cazuela. El sacerdote quema sobre el altar la porción conmemorativa y entrega el resto a Aarón y a sus hijos.
Esta repetición deja claro que la ofrenda no se trataba toda de la misma manera. Una parte se separaba como porción conmemorativa para quemarla sobre el altar, mientras que el resto se reservaba para los sacerdotes. Tampoco se habla de esa porción restante como si fuera comida común. En dos ocasiones, el texto afirma que es una parte santísima de las ofrendas encendidas presentadas al Señor. Aunque no se pusiera al fuego, seguía perteneciendo a la ofrenda de cereal como una porción especialmente apartada.
También se determinó qué debía incluirse y qué debía excluirse
El texto ordena que ninguna ofrenda de cereal se prepare con levadura. Ni la levadura ni la miel podían quemarse como ofrenda encendida al Señor. Podían presentarse como ofrenda de primicias, pero no debían colocarse sobre el altar como aroma agradable. Presentar algo como ofrenda no significaba necesariamente que pudiera quemarse en el altar.
La sal, en cambio, debía incluirse en todas las ofrendas de cereal. El texto ordena no omitir de ellas la sal del pacto de Dios y reitera que toda ofrenda debe presentarse con sal. El contraste es evidente: la levadura y la miel no debían quemarse como ofrenda encendida, mientras que la sal nunca debía faltar. La ofrenda de cereal no se preparaba según las preferencias de quien la presentaba, sino de acuerdo con las distinciones establecidas en el texto.
Lo esencial de la ofrenda de cereal era respetar las distinciones establecidas
Levítico 2 explica detalladamente las distintas maneras de preparar la flor de harina, pero también mantiene criterios comunes para todas ellas. Se utilizaba aceite y, cuando correspondía, se añadía incienso. La porción conmemorativa se quemaba sobre el altar. El resto se entregaba a los sacerdotes, aunque debía tratarse como algo santísimo. La levadura y la miel no se quemaban como ofrenda encendida, y la sal no podía faltar en ninguna ofrenda.
Por tanto, lo esencial de la ofrenda de cereal no era solamente presentar grano. También implicaba respetar las distinciones establecidas sobre qué añadir y qué excluir, qué porción quemar y cuál reservar. Lee hoy todo Levítico 2 y marca las frases donde aparezcan «porción conmemorativa», «lo que queda» y «toda ofrenda de cereal». Al seguir estas expresiones repetidas, podrás observar cómo las diversas instrucciones mantienen las mismas distinciones.
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