¿Qué restauraban el año sabático y el jubileo de Levítico 25?
En Levítico 25, el año sabático permitía que la tierra descansara, mientras que el jubileo devolvía las propiedades vendidas y liberaba a los israelitas sometidos por la pobreza. Analizamos su significado siguiendo los mandatos que se repiten en el capítulo.

En Levítico 25, el año sabático permitía que la tierra descansara, mientras que el jubileo devolvía las propiedades vendidas y liberaba a los israelitas sometidos por la pobreza. A lo largo del capítulo se recalca que ni la tierra ni los israelitas eran propiedad perpetua de ninguna persona, sino que pertenecían al Señor. La respuesta se hace evidente al examinar, en orden, el descanso del año sabático, la restitución del jubileo y los mandatos sobre el trato a los compatriotas empobrecidos.
El séptimo año, la tierra debía descansar
Después de entrar en la tierra que Dios les daría, los israelitas podían sembrar sus campos, cuidar sus viñas y recoger sus frutos durante seis años. Sin embargo, el séptimo año no debían sembrar ni podar las viñas. Tampoco podían cosechar como de costumbre el grano que creciera por sí solo ni recoger las uvas de las viñas sin cultivar.
Esto no significaba que nadie pudiera comer lo que la tierra produjera durante el año sabático. Esos productos servían de alimento tanto al dueño de la tierra como a sus siervos y siervas, jornaleros, extranjeros residentes, ganado y animales salvajes. Habitualmente, las personas cultivaban los campos y recogían sus frutos, pero el séptimo año cesaban el cultivo y la apropiación exclusiva de la cosecha. La tierra descansaba ante el Señor, y todo cuanto producía alimentaba a las personas, el ganado y los animales salvajes.
El pueblo podía preguntarse qué comería durante el séptimo año. Dios prometió bendecir la cosecha del sexto año para que fuera suficiente durante tres años. Aunque volvieran a sembrar en el octavo año, podrían seguir comiendo del grano almacenado hasta la cosecha del noveno. El mandato del año sabático aparece acompañado por esta promesa de alimento porque dejar descansar la tierra no era una orden de abandonar al pueblo al hambre.
El año cincuenta, cada uno regresaba a su propiedad y a su familia
Después de siete años sabáticos, es decir, cuarenta y nueve años, debía tocarse la trompeta por todo el país el Día de la Expiación. En el año cincuenta se proclamaba libertad para todos sus habitantes. Cada persona debía regresar a la propiedad de sus antepasados y reunirse con su familia.
Durante el jubileo también se repetía el mandato de dejar de sembrar y cosechar. A ello se añadía la restitución de las tierras vendidas y la liberación de los compatriotas sometidos a servidumbre. Así, el ciclo en el que la tierra descansaba y el ciclo en el que las personas recuperaban su libertad confluían en el jubileo.
La tierra no podía venderse a perpetuidad. Dios declaró: «La tierra es mía», y llamó a los israelitas extranjeros y residentes temporales que vivían con él en ella. Por tanto, el precio de una transacción debía calcularse según el número de cosechas que quedaran hasta el jubileo. Si faltaban muchos años, el precio debía aumentar; si quedaban pocos, debía disminuir. Incluso quien careciera de recursos para rescatar su tierra podía regresar a su propiedad cuando llegara el jubileo.
El pasaje no establece las mismas condiciones para todas las viviendas. Si una casa situada en una ciudad amurallada no se rescataba en el plazo de un año desde su venta, pasaba definitivamente a manos del comprador. En cambio, las casas de aldeas sin murallas podían rescatarse como los campos y debían devolverse durante el jubileo. Las casas situadas en las ciudades que pertenecían a los levitas también eran restituidas ese año. Por tanto, el jubileo no anulaba indiscriminadamente todas las transacciones, sino que establecía distinciones concretas para impedir que la propiedad hereditaria desapareciera para siempre.
No debían aprovecharse de sus compatriotas empobrecidos
Si un compatriota caía en la pobreza y se quedaba sin recursos, debían ayudarlo para que pudiera seguir viviendo con ellos. No debían cobrarle intereses por el dinero ni obtener ganancias con los alimentos. Tampoco podían tratar con dureza, como a un esclavo, al compatriota que se hubiera vendido por necesidad, sino que debían considerarlo un jornalero o un residente temporal.
Esa persona serviría hasta el jubileo y después partiría con sus hijos para volver con su clan y recuperar la propiedad de sus antepasados. Si había sido vendida a un extranjero, uno de sus hermanos o parientes cercanos podía calcular el precio y rescatarla. Aunque no lograra rescatarse por sus propios medios, al llegar el jubileo recobraría la libertad junto con sus hijos.
El fundamento de este mandato queda claro en el último versículo. Los israelitas eran siervos de Dios, a quienes él había sacado de Egipto. Como la tierra pertenecía a Dios, no podía venderse para siempre; y como los israelitas eran siervos de Dios, nadie podía retener para siempre como esclavo a un compatriota. El año sabático y el jubileo no se limitaban a interrumpir la posesión y el trabajo. Daban descanso a la tierra, permitían recuperar la propiedad perdida y devolvían la libertad y la vida familiar a quienes habían quedado sometidos por la pobreza.
El propio pasaje ofrece una acción concreta para poner en práctica hoy. Si prestamos dinero o alimentos a alguien que atraviesa dificultades, no debemos aprovechar su situación cobrándole intereses ni buscando obtener ganancias. Levítico 25 ordena tratar al compatriota empobrecido no como una oportunidad para someterlo aún más, sino como alguien a quien debemos ayudar a seguir viviendo entre nosotros.
Artículos relacionados
Lucas 4: La Buena Noticia del Jubileo que Abre la Libertad
Siguiendo la proclamación de Jesús en Lucas 4 sobre 'el año de la gracia del Señor', exploramos el significado del jubileo y la libertad que trae la buena noticia: perdón, restauración, nuevas relaciones y posesiones, y reflexionamos sobre su aplicación en nuestra vida diaria.
Significado del Año Sabático, Principios Bíblicos de Descanso y Renovación
Exploramos el significado del año sabático y sus raíces bíblicas, revisando las regulaciones en Levítico, el proceso en la historia de la iglesia, y resumiendo las enseñanzas sobre descanso y renovación que los cristianos deben aprender hoy. Una guía para entender que el año sabático no es solo una pausa, sino un principio de confianza, comunidad, y dependencia de Dios.
Convierte este artículo en tu lectura bíblica de hoy
Lleva el plan McCheyne, la lectura en orden, notas y progreso en un solo lugar para saber siempre qué leer.
- Lecturas de hoy
- Checklist de lectura
- Notas y resaltados
