Cómo proveyó Dios alimento en Éxodo 16
Éxodo 16 relata cómo Dios escuchó las quejas de Israel, le dio alimento cada día en el desierto y le enseñó a recogerlo según sus instrucciones y a descansar.

Dios dio de comer al pueblo de Israel cuando se quejó en el desierto. Le indicó que recogiera cada día solo lo necesario y que descansara el séptimo día. Éxodo 16 muestra cómo respondió Dios cuando el pueblo se lamentó por la falta de alimento. También explica detalladamente cómo debía recogerlo.
El pueblo se preocupa por la comida en el desierto
Toda la comunidad de Israel partió de Elim y llegó al desierto de Sin. Allí se quejó contra Moisés y Aarón. Los israelitas recordaron que en Egipto se sentaban junto a las ollas de carne y comían pan hasta saciarse. También acusaron a Moisés y a Aarón de haberlos llevado al desierto para hacerlos morir de hambre.
El pasaje aclara que sus palabras no iban dirigidas únicamente contra Moisés y Aarón. Moisés les dijo que sus quejas eran contra el Señor. Dios también declaró que había oído las murmuraciones de los israelitas. Tanto el problema que afrontaba el pueblo como las quejas que expresó quedaron expuestos ante Dios.
El alimento que Dios dio por la tarde y por la mañana
Dios anunció que haría llover pan del cielo. El pueblo debía salir cada día y recoger solo lo necesario para esa jornada. Al atardecer llegaron codornices que cubrieron el campamento. Por la mañana, cuando el rocío se evaporó, apareció sobre la superficie del desierto una sustancia pequeña y redonda, tan fina como la escarcha.
El pueblo no sabía qué era. Moisés explicó que era el alimento que el Señor les había dado para comer. Cuando lo recogieron conforme a las instrucciones de Dios y midieron las cantidades, a quien había recogido mucho no le sobró, y a quien había recogido poco no le faltó. Cada persona recogió lo que necesitaba para alimentarse.
Por medio de este acontecimiento, Dios afirmó que el pueblo reconocería que él era el Dios de Israel. Aquel alimento no solo sirvió para saciar su hambre. Al recibir comida real cada tarde y cada mañana, los israelitas pudieron comprobar quién había escuchado sus quejas.
La orden de recoger cada día sin guardar para el siguiente
Moisés ordenó que nadie guardara alimento hasta la mañana siguiente. Sin embargo, algunos no le hicieron caso y reservaron una parte. Lo que habían guardado se llenó de gusanos y comenzó a oler mal. A partir de entonces, el pueblo recogía cada mañana lo que necesitaba. Cuando el sol calentaba, el alimento que quedaba en el desierto se derretía.
Esta orden enseñó al pueblo a recibir el alimento según lo dispuesto por Dios, en vez de acumular grandes cantidades siguiendo su propio criterio. El pasaje presenta tanto la instrucción de recogerlo diariamente como el resultado de tomar solo lo necesario para ese día. Aunque unos recogieran más y otros menos, nadie se quedó sin el alimento que necesitaba.
La preparación del sexto día y el descanso del séptimo
El sexto día, cada persona recogió el doble de lo habitual. Moisés explicó que el día siguiente sería un día de reposo consagrado al Señor, por lo que debían guardar hasta la mañana lo que quedara. Esta vez, el alimento no olió mal durante la noche ni se llenó de gusanos.
El séptimo día no había alimento en el campo. Aun así, algunas personas salieron a recogerlo, pero no encontraron nada. Dios había dado el sexto día alimento suficiente para dos jornadas y ordenó que el séptimo día cada uno permaneciera en su lugar. El pueblo obedeció y descansó ese día.
Una acción concreta para hoy es leer todo Éxodo 16 y señalar por separado el alimento que Dios dio cada día y el que proporcionó de antemano para el séptimo día. Así podrás observar en el propio pasaje cómo la provisión, la obediencia y el descanso aparecen estrechamente relacionados.
Fundamento bíblico
- Éxodo 16:1-3
- Éxodo 16:4-18
- Éxodo 16:19-21
- Éxodo 16:22-30
- Éxodo 16:31-35
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