Por qué Deuteronomio 13 prohíbe seguir incluso señales que se cumplen
Deuteronomio 13 explica reiteradamente qué criterio debemos aplicar ante una señal cumplida, la invitación de alguien cercano o un rumor acerca de una ciudad.
Deuteronomio 13 ordena no escuchar a quien proponga servir a otros dioses, aunque la señal anunciada llegue a cumplirse. El criterio para discernir no es lo extraordinario del fenómeno, sino si esas palabras nos apartan de Dios. El pasaje presenta sucesivamente los casos de un profeta, una persona cercana y una ciudad entera, y en todos repite el mismo principio.
No debemos seguir esas palabras, aunque la señal se cumpla
Un profeta o alguien que tiene sueños puede anunciar señales y prodigios. Incluso es posible que lo anunciado suceda realmente. Sin embargo, si invita a seguir y servir a otros dioses que antes no se conocían, no hay que escucharlo.
El pasaje no niega que la señal pueda cumplirse. Al contrario, plantea una situación en la que sucede exactamente lo anunciado y, aun así, ordena no prestar atención. De este modo, enseña a observar hacia dónde conduce esa persona en vez de dejarse llevar por los resultados visibles.
El versículo 3 explica que esta situación es una prueba mediante la cual Dios quiere saber si su pueblo lo ama con todo su corazón y con toda su alma. A continuación, el versículo 4 enumera de manera concreta cómo debe seguir viviendo el pueblo: debe obedecer y temer a Dios, guardar sus mandamientos, escuchar su voz, servirlo y permanecer unido a él.
También queda claro por qué las palabras del profeta son peligrosas. Pretende incitar a Israel a rebelarse contra el Dios que lo sacó de Egipto, donde vivía como esclavo, y desviarlo del camino que él le había ordenado seguir. Por eso, en este pasaje, lo que distingue una palabra verdadera de una peligrosa no es la magnitud de la señal. El criterio es si esa palabra lleva a obedecer los mandamientos de Dios ya revelados o si aparta de su camino.
La invitación de alguien cercano se rechaza con el mismo criterio
A partir del versículo 6 aparecen un hermano, un hijo, una hija, la esposa amada y un amigo íntimo. No se trata de desconocidos, sino de las personas más cercanas, que podrían intentar persuadir en secreto a alguien para que sirva a otros dioses.
El pasaje ordena no dejarse convencer ni escucharlas. Tampoco permite encubrirlas por el simple hecho de existir una relación cercana. En la primera parte, una señal cumplida podía alterar el juicio; aquí, lo que puede hacerlo es un vínculo afectivo.
La explicación es la misma en ambos casos. La invitación a servir a otros dioses busca apartar al pueblo del Dios que lo sacó de Egipto, donde vivía como esclavo. Ni quien realiza hechos extraordinarios ni un amigo íntimo pueden ser dignos de confianza si alejan de Dios.
La severidad del castigo establecido en el pasaje está ligada a que esta conducta se define como una maldad. El versículo 11 afirma que todo Israel lo oirá, tendrá temor y no volverá a cometer semejante maldad. Por eso, una invitación secreta hecha en privado no debe tomarse como un comentario sin importancia.
Los rumores acerca de una ciudad deben investigarse minuciosamente
A partir del versículo 12, el pasaje aborda el rumor de que los habitantes de una ciudad han sido inducidos a servir a otros dioses. No ordena creer inmediatamente lo que se dice. El versículo 14 manda investigar, examinar y preguntar cuidadosamente para comprobar si el hecho es verdadero.
Si se confirma, el pasaje ordena destruir por completo la ciudad y todo lo que hay en ella, y quemar el botín. Nadie debe quedarse con nada de lo destinado a la destrucción. Así se impide que alguien obtenga beneficios de aquella ciudad mientras elimina de ella el culto a otros dioses.
El último versículo, el 18, vuelve a centrar la atención en escuchar la voz de Dios, guardar todos sus mandamientos y hacer lo recto ante sus ojos. La señal de un profeta, la invitación de alguien cercano y el rumor acerca de una ciudad son situaciones distintas. Sin embargo, las tres plantean la misma pregunta: cómo responder a palabras que apartan de Dios y conducen a servir a otros dioses.
Una acción concreta para hoy nace de este mismo criterio. Si encuentras una afirmación que ejerce una fuerte atracción sobre ti, lee primero de nuevo Deuteronomio 13 y pregúntate si te lleva a escuchar la Palabra de Dios y obedecer sus mandamientos, o si te aparta de ese camino. Antes que dejarte impresionar por los resultados o por tu relación con quien habla, observa hacia dónde te conducen sus palabras.
Artículos relacionados
Deuteronomio 22 enseña a no ignorar las pérdidas ni los peligros que afectan al prójimo
Deuteronomio 22 manda devolver los animales perdidos, ayudar a levantar los que han caído y construir un pretil en la azotea. Este capítulo nos invita a asumir la responsabilidad de no ignorar las pérdidas y los peligros que vemos.
Deuteronomio 19 frena la venganza impulsiva y los juicios falsos
Deuteronomio 19 distingue entre una muerte accidental y un homicidio intencional mediante las normas sobre las ciudades de refugio, los linderos y los testigos, evitando así la venganza impulsiva y los juicios falsos.
Por qué Deuteronomio 17 somete tanto a los jueces como al rey a la Palabra
Deuteronomio 17 somete al mandato de Dios tanto la investigación de acusaciones graves como los juicios difíciles y la autoridad del rey, y muestra cómo evitar que el criterio humano se desvíe.
Convierte este artículo en tu lectura bíblica de hoy
Lleva el plan McCheyne, la lectura en orden, notas y progreso en un solo lugar para saber siempre qué leer.
- Lecturas de hoy
- Checklist de lectura
- Notas y resaltados
