Cómo regresó Moisés a Egipto en Éxodo 4
En Éxodo 4, vemos cómo Dios respondió a las preocupaciones de Moisés con señales, palabras y Aarón, y lo envió de regreso a Egipto.

Moisés regresó a Egipto conforme a la palabra de Dios, después de que Dios prometiera darle señales, enseñarle lo que debía decir y añadir a Aarón a su lado. Éxodo 4 muestra cómo Moisés expresó varias veces sus dificultades, pero Dios respondió a cada una y preparó lo necesario. Al final, Moisés y Aarón transmitieron el mensaje a los ancianos, y el pueblo creyó y adoró.
Moisés temía que la gente no le creyera
El primer problema que Moisés planteó fue que la gente quizá no creyera en sus palabras. Dijo que no escucharían su voz y que dirían que el Señor no se le había aparecido.
Dios preguntó qué tenía Moisés en la mano. Cuando Moisés respondió que era una vara, Dios le dijo que la arrojara al suelo. La vara se convirtió en una serpiente, y cuando Moisés la tomó por la cola, volvió a ser una vara.
Dios también hizo que Moisés metiera la mano en el pecho y luego la sacara. Su mano se volvió blanca como la nieve, y después de volver a meterla en el pecho, regresó a su estado normal. Dios dijo que, aunque no aceptaran la primera señal, creerían la segunda. Y si no escuchaban ni las dos señales ni la palabra, les dijo que derramaran agua del río sobre la tierra seca, y esa agua se convertiría en sangre.
Estas señales no eran métodos de persuasión que Moisés hubiera ideado por su cuenta. Dios dio señales para que la gente creyera que el Señor se había aparecido a Moisés.
Dios respondió también a la capacidad de Moisés para hablar
Moisés dijo que no era elocuente por naturaleza, que tenía una boca torpe y una lengua lenta. Afirmó que, incluso después de recibir la orden de Dios, esa condición no había cambiado.
Dios preguntó quién había hecho la boca del hombre. Luego mandó a Moisés que fuera, y le prometió estar con su boca y enseñarle lo que debía decir. Cuando Moisés pidió que enviara a otra persona, Dios se encendió en ira contra él.
Sin embargo, Dios no dejó solo a Moisés. Le anunció que su hermano Aarón, que hablaba bien, saldría a su encuentro. Dios dijo que estaría con la boca de Moisés y con la de Aarón, y que les enseñaría lo que debían hacer. Aarón hablaría al pueblo, y Moisés haría señales con la vara que Dios le había dado.
Moisés y Aarón transmitieron exactamente la palabra recibida
Moisés le dijo a su suegro Jetro que regresaría a Egipto para ver a sus hermanos, y Jetro le respondió que fuera en paz. Dios también le dijo a Moisés en Madián que regresara a Egipto. Moisés tomó a su mujer y a sus hijos, los montó sobre un asno y partió hacia Egipto con la vara de Dios en su mano.
Dios le dijo a Aarón que fuera al desierto a encontrarse con Moisés. Después de que ambos se reunieron, Moisés le comunicó a Aarón todas las palabras que el Señor le había confiado y todas las señales que le había mandado hacer.
Moisés y Aarón reunieron a los ancianos de los hijos de Israel. Aarón habló las palabras que Dios había mandado a Moisés, y también hizo señales delante del pueblo. El pueblo creyó al oír que Dios había atendido a los hijos de Israel y había visto su aflicción. Y se inclinaron y adoraron.
Hoy escribe en una sola frase la respuesta de Dios
La tarea de hoy es comprobar cómo respondió Dios a cada una de las preocupaciones de Moisés. Lee Éxodo 4:1-20 y escribe en una sola frase las señales, promesas y ayuda que Dios dio.
No hace falta dar por sentado que las preocupaciones de Moisés son exactamente iguales a nuestra situación. Primero, revisemos en orden las preguntas y respuestas registradas en el pasaje. Moisés habló de la posibilidad de que no le creyeran y de su incapacidad para hablar; Dios respondió dándole señales, prometiendo estar con su boca y enviando también a Aarón. Al oír esas palabras, Moisés tomó la vara de Dios y regresó a Egipto.
Base textual
- Éxodo 4:1-9
- Éxodo 4:10-17
- Éxodo 4:18-23
- Éxodo 4:27-31
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