Las trompetas de Números 10 hicieron que el pueblo avanzara en orden
Las trompetas de plata de Números 10 distinguían las señales para reunirse y ponerse en marcha, mientras que la nube y el arca del pacto avanzaban delante de Israel buscando un lugar donde descansar.
Las trompetas de plata de Números 10 permitían que una gran multitud reconociera las mismas señales y avanzara en el orden establecido. Israel no se guiaba únicamente por su sonido: marchaba siguiendo la nube que se levantaba y se detenía, y el arca del pacto que iba delante. Números 10 relata de manera concreta cómo el pueblo se reunía, partía y descansaba.
El sonido de las trompetas distinguía entre reunirse y partir
El Señor ordenó a Moisés fabricar dos trompetas de plata labrada a martillo. Debían utilizarse para convocar a la congregación y poner en marcha los campamentos. Cuando sonaban ambas trompetas, toda la congregación se reunía ante la entrada de la tienda de reunión; cuando sonaba solo una, acudían a Moisés los jefes de Israel, comandantes de millares.
También había una señal específica para iniciar la marcha. Al sonar el toque de alarma, partían los campamentos situados al este; con el segundo toque, salían los campamentos del sur. Para convocar a la congregación se tocaban las trompetas, pero sin emitir la señal de alarma. Aunque se empleaban los mismos instrumentos, la manera de tocarlos determinaba quién debía reunirse y qué debía hacer.
También estaba establecido quién debía tocarlas. Esta responsabilidad correspondía a los sacerdotes, descendientes de Aarón. Las reuniones y las partidas no dependían de la decisión improvisada de alguien. Las instrucciones diferenciaban claramente quién daba la señal y quién debía actuar al escuchar cada sonido.
Las trompetas no se utilizaban solamente durante la marcha. Cuando Israel saliera a combatir contra un enemigo en su propia tierra, debía hacer sonar la alarma. También debían tocarse sobre los holocaustos y los sacrificios de comunión en los días de celebración, las fiestas señaladas y las lunas nuevas. En ambos casos, el texto afirma que Dios se acordaría de Israel. El sonido de las trompetas no solo dirigía los desplazamientos, sino que también se escuchaba en la guerra y durante las celebraciones.
El orden establecido por mandato se convirtió en una marcha real
El día veinte del segundo mes del segundo año, la nube se levantó de encima del tabernáculo del testimonio. Los israelitas partieron del desierto del Sinaí, y la nube se detuvo en el desierto de Parán. El texto señala que entonces comenzaron a marchar conforme a lo que el Señor había ordenado por medio de Moisés.
No todos partieron al mismo tiempo. Primero avanzaron las tropas del campamento de Judá. Detrás de ellas salieron los descendientes de Gersón y Merari, que transportaban el tabernáculo. Después marcharon las tropas del campamento de Rubén, seguidas por los coatitas, quienes llevaban los objetos sagrados. El orden permitía que quienes habían partido antes llegaran y levantaran el tabernáculo antes de que arribaran los objetos sagrados.
A continuación avanzaron las tropas del campamento de Efraín. Por último, como retaguardia de todos los campamentos, marcharon las tropas de Dan. El texto menciona al jefe que dirigía las tropas de cada tribu. El versículo 28 resume que este era el orden en que los ejércitos de Israel se ponían en marcha. Las señales y el orden previamente establecidos se cumplieron tal como habían sido indicados.
El arca del pacto y la nube iban al frente de la marcha
Moisés invitó a Hobab a acompañarlos. Cuando Hobab respondió que regresaría a su tierra y a sus parientes, Moisés volvió a pedirle que fuera con ellos, pues conocía los lugares del desierto donde podían acampar y podía servir como guía para Israel. Moisés buscó la ayuda de alguien que conocía el camino.
Sin embargo, durante la marcha que siguió, lo que iba en primer lugar era el arca del pacto del Señor. Cuando el pueblo partió del monte del Señor y recorrió un camino de tres días, el arca avanzó delante de ellos buscando un lugar donde pudieran descansar. Durante el día, la nube del Señor permanecía sobre el pueblo mientras este marchaba. Los israelitas caminaban en la formación establecida, pero delante de sus filas iba el arca, y sobre ellos estaba la nube.
Cada vez que el arca se ponía en marcha, Moisés pedía al Señor que se levantara y dispersara a sus enemigos. Cuando el arca se detenía, pedía al Señor que regresara a los millares de Israel. Estas palabras de Moisés se repetían en cada partida y en cada descanso. El desplazamiento de Israel no consistía simplemente en cambiar de lugar. Las trompetas organizaban el movimiento de la comunidad, cada campamento respetaba el turno que había recibido y el arca del pacto y la nube iban delante del pueblo, acompañándolo tanto al partir como al descansar.
Para poner hoy en práctica este pasaje, puedes leer Números 10 y marcar las expresiones «reunirse», «partir», «ir delante» y «descansar». Si anotas en orden quién realiza cada una de estas cuatro acciones, podrás observar con claridad cómo una gran multitud avanzó unida y en orden, y cómo el arca del pacto fue delante de ella buscando un lugar donde descansar.
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