Cómo distingue Números 29 las fiestas del séptimo mes
Números 29 ordena celebrar asambleas santas, abstenerse del trabajo y presentar las ofrendas prescritas en las fechas señaladas del séptimo mes. Veamos cómo la repetición de los mandatos y la variación en el número de sacrificios distinguen cada etapa de las fiestas.
Números 29 ordena consagrar distintos días del séptimo mes mediante asambleas santas y sacrificios. Para el primer día, el décimo y los ocho días que comienzan el día quince, se establece de manera precisa cómo debía reunirse el pueblo y qué ofrendas debía presentar. Aunque las instrucciones varían ligeramente según la fecha, se mantiene un mismo hilo conductor: no realizar ningún trabajo y presentar al Señor las ofrendas conforme a lo establecido.
Se estableció qué debía hacerse en tres momentos del séptimo mes
El primer día del séptimo mes, el pueblo debía reunirse en asamblea santa y no realizar ningún trabajo. Era un día para tocar las trompetas. Como holocausto, debían ofrecer un novillo, un carnero y siete corderos de un año sin defecto. También tenían que presentar las ofrendas de cereal y las libaciones correspondientes a cada animal, además de un macho cabrío como sacrificio por el pecado para hacer expiación por el pueblo.
El décimo día, el pueblo volvía a reunirse en asamblea santa. En esa ocasión se le ordenaba humillarse y no realizar ningún trabajo. El número de animales del holocausto y la cantidad de las ofrendas de cereal eran los mismos que el primer día. Tampoco podía faltar el macho cabrío como sacrificio por el pecado. Aunque el primer día se distinguía por el toque de las trompetas y el décimo por la humillación del pueblo, en ambos se repetían la asamblea, la suspensión del trabajo y los sacrificios.
El día quince, el pueblo debía reunirse en asamblea santa, abstenerse de todo trabajo y celebrar durante siete días una fiesta en honor del Señor. La celebración no terminaba con una sola reunión. Desde el primer día hasta el séptimo se prescribían diariamente holocaustos, ofrendas de cereal, libaciones y sacrificios por el pecado. El octavo día, el pueblo debía reunirse de nuevo en asamblea solemne.
Durante siete días, el número de novillos disminuía de uno en uno
El primer día de la fiesta, debían ofrecer trece novillos. El segundo día ofrecían doce y el tercero, once. El número disminuía en uno cada día, hasta llegar a siete novillos en el séptimo día. En cambio, durante los siete días se mantenía la misma cantidad de dos carneros y catorce corderos de un año sin defecto.
Las ofrendas de cereal y las libaciones también debían presentarse conforme a lo establecido para el número de novillos, carneros y corderos de cada día. Asimismo, desde el primer día hasta el séptimo se repetía diariamente la ofrenda de un macho cabrío como sacrificio por el pecado. Aunque la cantidad de animales variaba, el pueblo no podía modificarla a su criterio, sino que debía respetar el número y las normas fijadas para cada día.
El octavo día, el pueblo se reunía en asamblea solemne y no realizaba ningún trabajo. El holocausto de ese día consistía en un novillo, un carnero y siete corderos de un año sin defecto. Aunque su composición era diferente de la establecida durante los siete días anteriores, continuaba vigente la orden de presentar la ofrenda de cereal, la libación y un macho cabrío como sacrificio por el pecado.
Los sacrificios de las fiestas se añadían a las ofrendas habituales
El pasaje aclara que los sacrificios del primer día debían presentarse además del holocausto de la luna nueva y del holocausto diario. Del mismo modo, los sacrificios del décimo día y los correspondientes a los ocho días que comenzaban el día quince se ofrecían además del holocausto diario, con su ofrenda de cereal y su libación. Los sacrificios de las fiestas no anulaban ni reemplazaban las ofrendas habituales. A los sacrificios presentados regularmente se añadían los prescritos para cada fecha.
El versículo 39 vuelve a distinguir los sacrificios de las fiestas de las ofrendas hechas por votos o de manera voluntaria. Aunque una persona presentara una ofrenda por un voto o por voluntad propia, debían seguir ofreciéndose los holocaustos, las ofrendas de cereal, las libaciones y las ofrendas de comunión establecidos para las fiestas. Así quedaban claramente diferenciadas las ofrendas voluntarias de aquellas que toda la comunidad debía presentar en las fechas señaladas.
La extensa lista de sacrificios de Números 29 no repite las mismas instrucciones sin propósito. El primer día, el décimo y los días comprendidos entre el quince y la asamblea del octavo día aparecen claramente diferenciados. Para cada fecha se establecen, en orden, la reunión del pueblo, la suspensión del trabajo y el número de animales que debían ofrecerse. El pueblo tenía que observar conforme a cada mandato el día del toque de las trompetas, el día de la humillación, los siete días de fiesta y la asamblea del octavo día. Moisés también comunicó a los israelitas, sin omitir nada, todo lo que el Señor había mandado.
Hoy, mientras lees Números 29, marca por separado estas expresiones: «reunirse en asamblea santa», «no realizar ningún trabajo» y «presentar las ofrendas de cada día». Si distingues entre las instrucciones que cambian según la fecha y las que se repiten hasta el final, podrás seguir con claridad cómo se diferenciaban las fiestas del séptimo mes.
Artículos relacionados
Las fiestas de Levítico 23 marcan los tiempos de trabajo y descanso
Levítico 23 establece el sábado y diversas fiestas para distinguir los tiempos de trabajo y descanso, ofrendas, cosecha y memoria. Este artículo examina el sentido central de estas celebraciones a través de sus mandatos recurrentes.
¿Qué procedimiento establecía Levítico 12 después del parto?
Levítico 12 establece, paso a paso, el período de purificación de la mujer después del parto, las restricciones durante ese tiempo, las ofrendas que debía presentar al finalizar y las alternativas disponibles si no tenía suficientes recursos.
¿Por qué Aarón ofreció primero sacrificios por sí mismo en Levítico 9?
En Levítico 9, Aarón ofreció primero sacrificios por sí mismo y después presentó las ofrendas del pueblo. Repasamos cómo se realizaron según lo ordenado y cómo se manifestó la gloria del Señor.
Convierte este artículo en tu lectura bíblica de hoy
Lleva el plan McCheyne, la lectura en orden, notas y progreso en un solo lugar para saber siempre qué leer.
- Lecturas de hoy
- Checklist de lectura
- Notas y resaltados
