¿Por qué los levitas comenzaron a servir después de purificarse en Números 8?
Números 8 relata cómo los levitas fueron purificados, presentados ante el Señor y luego destinados al servicio en el tabernáculo. Examinamos lo que este procedimiento revela sobre su misión y los límites de sus funciones.
En Números 8, los levitas comenzaron a servir después de purificarse porque habían sido apartados de entre los israelitas para pertenecer al Señor y trabajar en el tabernáculo en representación del pueblo. Este orden también estaba relacionado con la medida destinada a evitar que una plaga cayera sobre los israelitas cuando se acercaran al santuario. El capítulo registra primero cómo se encendieron las lámparas conforme al mandato recibido y luego cómo los levitas fueron purificados y puestos al servicio.
Las lámparas respetaron la forma y la orientación indicadas
El Señor le dijo a Moisés que, cuando Aarón encendiera las siete lámparas, estas debían alumbrar hacia la parte delantera del candelabro. Aarón las encendió exactamente de ese modo. El texto confirma que actuó tal como el Señor se lo había ordenado a Moisés.
El candelabro tampoco fue fabricado según el criterio de sus artesanos. Desde su base hasta sus flores, fue labrado a martillo en oro, siguiendo el modelo que el Señor le había mostrado a Moisés. Tanto la orientación de las lámparas como la forma del candelabro se ajustaron a la palabra recibida. Así, la primera escena de Números 8 muestra mediante detalles concretos de fabricación y ejecución que nada relacionado con el tabernáculo quedaba sujeto a decisiones humanas.
Los levitas debían purificarse primero
El Señor ordenó tomar a los levitas de entre los israelitas y purificarlos. Debían ser rociados con agua de purificación, afeitarse todo el cuerpo y lavar sus vestidos. También tenían que preparar los animales para el holocausto y la ofrenda por el pecado, junto con la ofrenda de cereal. Los levitas no entraron de inmediato al tabernáculo para comenzar su labor.
Cuando fueron presentados delante del tabernáculo, también se reunió toda la congregación de Israel. Los israelitas pusieron sus manos sobre ellos, y Aarón los presentó ante el Señor como ofrenda mecida. A su vez, los levitas pusieron las manos sobre la cabeza de los novillos. Uno fue ofrecido como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto, para hacer expiación por los levitas.
Este procedimiento deja claro que el servicio de los levitas no era una posición que cada uno pudiera atribuirse por iniciativa propia. Fueron apartados de entre los israelitas y presentados como personas pertenecientes al Señor. Solo después de su purificación y expiación entraron al tabernáculo para servir.
Los levitas ocuparon el lugar de los primogénitos de Israel
El Señor declaró que, el día en que hirió a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, consagró para sí a todo primogénito de Israel, tanto de hombres como de animales. Después tomó a los levitas en lugar de todos los primogénitos israelitas. Como personas enteramente entregadas al Señor, fueron puestos al servicio de Aarón y de sus hijos.
La misión de los levitas consistía en servir en el tabernáculo en representación de los israelitas y hacer expiación por ellos. El versículo 19 también explica el propósito de esta disposición: impedir que una plaga cayera sobre los israelitas cuando se acercaran al santuario. La separación, la purificación y el servicio de los levitas no eran procedimientos independientes. En conjunto, establecían quién debía asumir las funciones del santuario en nombre del pueblo y qué preparación debía recibir para hacerlo.
Moisés, Aarón y toda la congregación cumplieron fielmente las instrucciones acerca de los levitas. Ellos se purificaron y lavaron sus vestidos. Después de que Aarón los presentó ante el Señor e hizo expiación por ellos, entraron al tabernáculo para servir. En los versículos 20 y 22, el texto recalca que actuaron conforme a lo que el Señor había mandado.
El servicio tenía una edad de inicio y un límite
Los levitas de veinticinco años en adelante debían incorporarse al servicio del tabernáculo. Al cumplir cincuenta años dejaban esa labor y ya no realizaban el mismo trabajo. Sin embargo, no se retiraban por completo de sus funciones. Podían colaborar con sus hermanos en el cumplimiento de las responsabilidades del tabernáculo, aunque ya no desempeñaban las tareas anteriores.
En Números 8, los levitas fueron purificados, presentados ante el Señor y destinados a servir en representación del pueblo dentro del tiempo y los límites establecidos. Vuelve a leer hoy este capítulo en la sección de lectura de la Biblia y marca los versículos relacionados con el «mandato», el «cumplimiento fiel» y el «servicio». Así podrás reconocer cómo la misión de los levitas comenzó después de la debida preparación y consagración, y continuó dentro de unos límites claramente definidos.
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