Bezalel fabricó los utensilios del tabernáculo conforme a los materiales y al diseño establecidos
Éxodo 37 relata cómo Bezalel fabricó el arca, la mesa, el candelabro y el altar del incienso. Analizamos qué destacan los materiales y las estructuras que se repiten.

El eje central de Éxodo 37 es la fabricación del arca, la mesa, el candelabro y el altar del incienso por parte de Bezalel, conforme a los materiales y al diseño establecidos. El capítulo no se limita a enumerar los utensilios terminados, sino que explica una y otra vez con qué se hicieron y cómo se unieron sus piezas. Al recorrer Éxodo 37, comprobamos que los utensilios del tabernáculo no fueron objetos improvisados, sino elementos con dimensiones, materiales y funciones bien definidos.
El arca incluía tanto su forma como la estructura necesaria para transportarla
Bezalel comenzó fabricando el arca con madera de acacia. El texto especifica su longitud, anchura y altura, y señala que la recubrió de oro puro por dentro y por fuera, además de colocar una moldura de oro alrededor de la parte superior. La descripción no se limita a su apariencia exterior.
También hizo cuatro argollas de oro y las colocó en las cuatro patas del arca. Después recubrió de oro las varas de madera de acacia y las introdujo en las argollas situadas a ambos lados. El arca no solo tenía una forma diseñada para permanecer en un lugar, sino también una estructura que permitía llevarla mediante las varas.
Sobre el arca colocó un propiciatorio de oro puro. En sus dos extremos hizo dos querubines de una sola pieza con el propiciatorio. Los querubines extendían sus alas sobre él y estaban frente a frente, con el rostro vuelto hacia el propiciatorio. El texto no solo detalla el material y la ubicación, sino también hacia dónde apuntaban las alas y los rostros de los querubines.
La mesa y el candelabro quedaron completos hasta en las piezas necesarias para su uso
Bezalel hizo la mesa con madera de acacia y la recubrió de oro puro. Colocó una moldura de oro alrededor y añadió en sus cuatro lados un borde de un palmo de ancho. La mesa también contaba con cuatro argollas de oro y sus respectivas varas. Asimismo, hizo de oro puro los platos, las cucharas, las copas y las jarras para las ofrendas líquidas. El relato no termina diciendo simplemente que se fabricó una mesa, sino que incluye tanto los elementos necesarios para transportarla como los utensilios que se utilizarían sobre ella.
A diferencia de los demás objetos, el candelabro se labró por completo en oro puro. Su base, su brazo central, sus copas, sus cálices y sus flores formaban una sola pieza. De sus lados salían seis brazos, tres a cada lado, y tanto el brazo central como los laterales estaban adornados con copas en forma de flor de almendro, cálices y flores.
El texto repite tres veces que debajo de cada par de brazos había un cáliz unido al brazo central. También se hicieron de oro puro sus siete lámparas, sus despabiladeras y sus platillos. Esta repetición no busca destacar únicamente la belleza del candelabro. También deja claro de dónde salían los brazos y los cálices, y cómo todas sus partes formaban una sola unidad.
La repetición del oro, las argollas y las varas garantizó que no quedara ningún detalle sin terminar
El altar del incienso también se hizo de madera de acacia y con forma cuadrada. Sus cuernos formaban una sola pieza con el altar, y su parte superior, sus cuatro lados y sus cuernos se recubrieron de oro puro. Debajo de la moldura se colocaron dos argollas de oro para introducir las varas recubiertas de oro. Al final también se menciona la preparación del aceite santo de la unción y del incienso aromático puro.
El arca, la mesa y el altar del incienso estaban rodeados por molduras de oro. Los tres objetos contaban con argollas y varas. Las partes hechas de madera de acacia se recubrieron de oro, mientras que el candelabro y varios utensilios se fabricaron con oro puro. Aunque los mismos materiales y estructuras se repiten en distintos objetos, cada uno tenía dimensiones, formas y accesorios diferentes.
Por tanto, la minuciosa descripción de Éxodo 37 no es una simple lista de adornos. Bezalel no fabricó únicamente la estructura principal de cada objeto. También añadió el oro que la recubría, las molduras de sus bordes, las argollas y las varas necesarias para transportarla, así como los accesorios destinados a su uso. La terminación de los utensilios del tabernáculo abarcaba no solo las partes centrales y más visibles, sino también las uniones y las herramientas pequeñas.
Vuelve a leer hoy Éxodo 37 y marca expresiones recurrentes como «hizo», «oro puro», «argollas» y «varas». Al seguir estas repeticiones, podrás percibir con mayor claridad cómo Bezalel no dejó ningún detalle impreciso, sino que dotó a cada objeto de los materiales y la estructura que necesitaba.
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