Éxodo 38 también registra cómo se utilizaron los materiales del tabernáculo
Éxodo 38 relata la construcción del altar de los holocaustos, la fuente y el atrio, y después detalla las cantidades de oro, plata y bronce, junto con el uso que se dio a cada material. Este capítulo muestra cómo el cumplimiento de las instrucciones quedó confirmado mediante un registro preciso.

El punto central de Éxodo 38 es que el capítulo registra tanto la fabricación de los utensilios del tabernáculo como el cálculo de los materiales utilizados. El altar de los holocaustos, la fuente y el atrio se hicieron conforme a las formas y los materiales establecidos. A continuación, se detallaron las cantidades de oro, plata y bronce, así como el uso que se dio a cada material. Al presentar juntos los objetos terminados y el registro de los materiales, el texto muestra que las instrucciones recibidas por Moisés se concretaron en objetos reales y en cantidades verificables.
El altar de los holocaustos incluía desde sus dimensiones hasta el sistema para transportarlo
Bezalel construyó el altar de los holocaustos con madera de acacia. Medía cinco codos de largo, cinco de ancho y tres de alto. Era cuadrado, y los cuernos de sus cuatro esquinas formaban una sola pieza con el altar. Todo estaba recubierto de bronce.
También hizo de bronce todos los utensilios del altar: los recipientes para las cenizas, las palas, los tazones, los tenedores y los braseros. Colocó cuatro anillas en la rejilla de bronce e introdujo por ellas, a ambos lados, unas varas de madera de acacia recubiertas de bronce para poder transportar el altar. No se limitó a darle su forma exterior. También preparó, sin omitir nada, los utensilios necesarios para los sacrificios y la estructura que permitía trasladarlo.
La fuente y su base también se hicieron de bronce. El texto señala que este bronce procedía de los espejos de las mujeres que servían a la entrada de la tienda de reunión. Los objetos ofrecidos no quedaron sin utilizar, sino que se transformaron en utensilios concretos: la fuente y su base.
Las medidas y los materiales coincidían en todos los lados del atrio
Las cortinas de los lados sur y norte del atrio medían cien codos cada una. Las de los lados oeste y este medían cincuenta codos cada una. En cada lado se colocaron columnas y bases en una cantidad acorde con su longitud. A ambos lados de la entrada del atrio también se instalaron cortinas de la misma longitud y el mismo número de columnas y bases.
Las cortinas que rodeaban el atrio se hicieron de lino fino. Las bases de las columnas eran de bronce, mientras que los ganchos, las varillas y los revestimientos de los capiteles eran de plata. Para la entrada del atrio se usaron hilos azul, púrpura y escarlata, junto con lino fino torcido. Todas las estacas del tabernáculo y del atrio eran de bronce.
El texto recorre sucesivamente los lados sur, norte, oeste y este, y confirma una y otra vez sus medidas, el número de columnas y los materiales empleados. No se decoró con detalle un solo lado dejando los demás incompletos. Las cortinas, las bases y las piezas de unión de todo el perímetro se terminaron conforme al diseño establecido.
Se registraron tanto quienes construyeron como quien llevó las cuentas
Itamar, hijo del sacerdote Aarón, contabilizó por orden de Moisés el inventario de los materiales. Bezalel hizo todo lo que el Señor había ordenado a Moisés. Aholiab trabajó junto a Bezalel y se encargó de las labores de tallado y bordado.
El texto distingue los nombres y las funciones de cada uno. Bezalel y Aholiab participaron en la fabricación, mientras que Itamar contabilizó los materiales utilizados. El tabernáculo no fue una obra de la que solo se registró quién la había construido. También se dejó constancia de qué se utilizó y en qué cantidad.
Los materiales ofrecidos podían cotejarse con las partes terminadas
El oro ofrecido para la construcción del santuario ascendió a veintinueve talentos y setecientos treinta siclos. La plata sumó cien talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos. Era el resultado de la contribución de medio siclo por persona realizada por los seiscientos tres mil quinientos cincuenta hombres censados de veinte años o más.
El texto explica con mayor detalle cómo se utilizó la plata. Los cien talentos se emplearon para fabricar cien bases destinadas a las tablas del santuario y a las columnas del velo. Los mil setecientos setenta y cinco siclos restantes se usaron para los ganchos de las columnas, el revestimiento de sus capiteles y las varillas que las unían.
El bronce ofrecido ascendió a setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos. Con él se fabricaron las bases de las columnas de la entrada de la tienda de reunión, el altar de los holocaustos, su rejilla de bronce y todos sus utensilios. También se utilizó bronce para las bases de las columnas que rodeaban el atrio y las de su entrada, así como para todas las estacas del tabernáculo y del atrio.
El altar de los holocaustos, sus utensilios, las bases y las estacas mencionados al comienzo vuelven a aparecer al final en el recuento de los materiales. De este modo, el propio texto permite comprobar dónde se empleó cada ofrenda. Las instrucciones dadas a Moisés pasaron por las manos expertas de los artesanos y se convirtieron en objetos reales. El resultado también quedó confirmado mediante las cantidades y el uso de los materiales.
Una acción concreta para poner en práctica hoy es anotar brevemente la cantidad y el uso de algún dinero u objeto que nos hayan confiado. Cuando registramos tanto lo recibido como el destino que le dimos, tal como ocurre en Éxodo 38, podemos dar cuenta no solo del resultado, sino también de todo el proceso.
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