Cómo se resolvieron la falta de agua y la guerra en Éxodo 17
Recorremos los dos episodios de Éxodo 17 para descubrir cómo se resolvieron la crisis provocada por la falta de agua y el ataque de los amalecitas.

En Éxodo 17, la crisis provocada por la falta de agua se resolvió cuando el Señor ordenó a Moisés golpear la roca y de ella brotó agua. En la batalla contra Amalec, Aarón y Hur sostuvieron las manos de Moisés mientras Josué combatía, y así Israel obtuvo la victoria. Éxodo 17:1-16 relata sucesivamente estas dos crisis y la manera en que fueron resueltas.
El pueblo discutió porque no tenía agua para beber
Toda la comunidad de los israelitas partió del desierto de Sin conforme al mandato del Señor. Avanzaron por etapas y acamparon en Refidín, pero allí no encontraron agua para beber.
El pueblo discutió con Moisés y le exigió que les diera agua. A medida que aumentaba la sed, se quejaron de que ellos, sus hijos y su ganado morirían de sed. Moisés les preguntó por qué discutían con él y por qué ponían a prueba al Señor.
Sus palabras dejaron de ser una simple petición de agua y llegaron a cuestionar si el Señor estaba realmente entre ellos. Moisés clamó al Señor, diciendo que el pueblo estaba a punto de apedrearlo. Ante la falta de agua, también se agravó el conflicto entre el pueblo y Moisés.
El Señor hizo brotar agua de la roca
El Señor le dijo a Moisés que se adelantara al pueblo. También le indicó que llevara consigo a algunos ancianos de Israel y tomara en la mano el bastón con el que había golpeado el Nilo.
Luego le dijo que golpeara la roca en Horeb, y que de ella saldría agua para que el pueblo pudiera beber. Moisés hizo exactamente eso ante los ojos de los ancianos de Israel. El agua brotó de la roca y el pueblo pudo beberla.
Moisés llamó a aquel lugar Masá y Meribá. El texto relaciona estos nombres con la disputa de los israelitas y con el hecho de que pusieron a prueba al Señor. La crisis causada por la falta de agua se resolvió cuando Moisés obedeció las instrucciones del Señor.
En la batalla hubo manos que lucharon y manos que sostuvieron
Después, los amalecitas atacaron a Israel en Refidín. Moisés le pidió a Josué que escogiera algunos hombres y saliera a combatir. Él, por su parte, subiría a la cima de la colina con el bastón de Dios en la mano.
Mientras Josué luchaba contra Amalec, Moisés, Aarón y Hur subieron a la cima de la colina. Cuando Moisés mantenía las manos en alto, Israel vencía; pero cuando las bajaba, vencían los amalecitas.
Cuando los brazos de Moisés se cansaron, Aarón y Hur colocaron una piedra para que se sentara. Cada uno sostuvo una de sus manos, manteniéndolas firmes hasta la puesta del sol. Mientras tanto, Josué derrotó a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
Cada persona desempeñó un papel diferente en ambas crisis
Cuando faltó el agua, el Señor indicó a Moisés que golpeara la roca, y él obedeció. Durante la guerra, Josué dirigió a los hombres en la batalla. Moisés sostuvo el bastón de Dios, mientras Aarón y Hur sujetaban sus manos cansadas.
Las dos situaciones no se resolvieron de la misma manera. El texto no solo menciona a Moisés, que golpeó la roca, y a Josué, que combatió, sino que también describe de forma concreta el papel de los ancianos, Aarón y Hur. Después de la batalla, Moisés construyó un altar y lo llamó «El Señor es mi estandarte».
Anotemos hoy lo que hizo cada persona
Hoy, después de leer Éxodo 17, resume en una oración lo que hizo cada persona en ambos episodios. Podrías escribir: «Cuando faltó el agua, Moisés golpeó la roca conforme a la palabra del Señor; durante la guerra, Josué luchó, y Aarón y Hur sostuvieron las manos de Moisés». Esta sola oración recoge tanto las crisis narradas en el pasaje como la manera en que fueron resueltas.
Fundamento bíblico
- Éxodo 17:1-7
- Éxodo 17:8-16
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