Cómo se estableció el pacto en Éxodo 24
Éxodo 24 relata, en orden, la transmisión y escritura de la palabra, las dos respuestas del pueblo, los sacrificios y la sangre del pacto, la subida de los representantes al monte y la espera de Moisés.

En Éxodo 24, el pacto se estableció mientras la palabra del Señor era comunicada, puesta por escrito y leída en voz alta. El pueblo respondió dos veces que obedecería todo lo que el Señor había dicho, y Moisés declaró que la sangre de los sacrificios era la sangre del pacto que el Señor había establecido con ellos. El capítulo muestra paso a paso todo el proceso: desde escuchar la palabra hasta la proclamación de la sangre del pacto y la permanencia de Moisés en el monte.
El pueblo respondió a una sola voz a la palabra recibida
Moisés comunicó al pueblo todas las palabras y todas las normas del Señor. Entonces todos respondieron a una sola voz que obedecerían cuanto el Señor había ordenado. No expresaron cada uno su propia opinión, sino que respondieron juntos a la palabra que habían escuchado.
Moisés no se limitó a transmitirla oralmente, sino que puso por escrito todas las palabras del Señor. A la mañana siguiente, madrugó, levantó un altar al pie del monte y erigió doce columnas, una por cada tribu de Israel. Estas columnas mostraban de manera concreta quiénes conformaban el pueblo que había recibido la palabra del Señor.
El libro del pacto fue leído y el pueblo respondió de nuevo
Unos jóvenes israelitas ofrecieron holocaustos y sacrificaron novillos como ofrendas de comunión al Señor. Moisés recogió la mitad de la sangre en varios recipientes y derramó la otra mitad sobre el altar. Después tomó el libro del pacto y lo leyó en voz alta para que el pueblo lo escuchara.
Este orden es importante. Primero, el pueblo oyó las palabras transmitidas por Moisés y prometió obedecerlas. Luego, cuando se leyó el libro del pacto ya escrito, volvió a responder que obedecería todo lo que el Señor había dicho. Al repetirse la misma respuesta, quedó claro qué había escuchado el pueblo y a qué se estaba comprometiendo.
Moisés roció al pueblo con la sangre restante y declaró que aquella era la sangre del pacto que el Señor había establecido con ellos conforme a todas esas palabras. El pasaje no concluye la ceremonia del pacto únicamente con la decisión del pueblo. La palabra escrita, la respuesta reiterada, los sacrificios y la declaración de Moisés acerca de la sangre forman parte de una misma secuencia. Así, el pueblo quedó constituido como una comunidad unida al Señor mediante un pacto basado en todas las palabras que había escuchado.
Los representantes comieron y bebieron ante Dios
Moisés, Aarón, Nadab, Abiú y setenta ancianos de Israel subieron al monte. Allí vieron al Dios de Israel. Bajo sus pies había algo semejante a un pavimento de zafiro, tan diáfano como el cielo. Dios no extendió su mano contra los dirigentes de Israel; ellos contemplaron a Dios y comieron y bebieron.
Esta escena no está separada de la ceremonia anterior. Después de que el pueblo escuchara la palabra, respondiera y se proclamara la sangre del pacto, sus representantes subieron ante el Señor y comieron y bebieron en su presencia. Sin embargo, no todos podían acercarse hasta el mismo punto. Desde el principio se había establecido que solo Moisés se aproximaría al Señor, mientras los demás adorarían desde lejos.
Moisés esperó el llamado antes de entrar en la nube
El Señor ordenó a Moisés que subiera al monte y permaneciera allí. También le anunció que le entregaría las tablas de piedra con la ley y los mandamientos que él mismo había escrito para instruir al pueblo. Moisés se puso en camino acompañado de Josué y pidió a los ancianos que esperaran hasta su regreso. Además, dispuso que quienes tuvieran algún asunto acudieran a Aarón y a Jur.
Cuando Moisés subió al monte, una nube lo cubrió. La gloria del Señor reposó sobre el monte Sinaí y la nube permaneció allí durante seis días. Al séptimo día, el Señor llamó a Moisés desde en medio de la nube. Aunque Moisés ya había subido al monte, no entró de inmediato en la nube, sino que esperó hasta recibir el llamado.
A los ojos de los israelitas, la gloria del Señor sobre la cumbre parecía un fuego devorador. Moisés entró entonces en la nube y permaneció en el monte durante cuarenta días y cuarenta noches. La palabra que había sido leída ante el pueblo condujo así a la entrega de las tablas escritas por el propio Señor. El pacto de Éxodo 24 se estableció mediante una secuencia precisa: la palabra fue comunicada, escrita y leída de nuevo; el pueblo prometió dos veces obedecerla; y finalmente se proclamó la sangre del pacto.
Una acción concreta para hoy es leer directamente Éxodo 24 y marcar las dos ocasiones en que el pueblo repitió su respuesta. Así podrás seguir con claridad el orden de la escena del pacto: escuchar la palabra, confirmarla y responder.
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