Cómo respondió Dios a las críticas de Miriam y Aarón
En Números 12, Dios llamó a Miriam y Aarón por haber criticado a Moisés, explicó la relación especial que tenía con él y dispuso que Miriam permaneciera fuera del campamento.
En Números 12, Dios oyó personalmente las palabras con las que Miriam y Aarón criticaron a Moisés y llamó a los tres al tabernáculo de reunión. Allí explicó qué distinguía a Moisés de los demás profetas y dispuso que Miriam permaneciera siete días fuera del campamento. Este pasaje muestra que la difamación no consiste en simples palabras que se intercambian entre personas y luego desaparecen, sino que es algo que Dios escucha y juzga.
La crítica comenzó con el matrimonio de Moisés, pero terminó cuestionando su posición
Miriam y Aarón criticaron a Moisés por haberse casado con una mujer cusita. Sin embargo, sus palabras no se limitaron a su matrimonio. Dijeron: «¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros?».
Aunque al principio señalaron a la mujer con quien Moisés se había casado, después cuestionaron la relación especial mediante la cual Dios hablaba con él. Tras registrar sus críticas y su pregunta, el texto declara de inmediato: «Y lo oyó Jehová». Las palabras que ambos pronunciaron contra Moisés quedaron sometidas al juicio de Dios.
Moisés no intentó defenderse. Por el contrario, el pasaje señala que era más manso que todos los hombres que había sobre la tierra. Tampoco fue él quien inició una disputa para determinar quién tenía razón. Fue Dios quien llamó repentinamente a Moisés, Aarón y Miriam al tabernáculo de reunión.
Dios mismo explicó cómo hablaba con Moisés
Dios descendió en la columna de nube y llamó aparte a Aarón y Miriam. Les dijo que, cuando había un profeta, se daba a conocer a él mediante una visión o le hablaba en sueños. A continuación, dejó claro que con Moisés no sucedía de esa manera.
Dios llamó a Moisés «mi siervo» y afirmó que era fiel en toda su casa. También declaró que hablaba con él cara a cara, claramente y no por figuras. Moisés no había alcanzado esa posición porque la reclamara para sí. Dios lo había establecido como su siervo y había determinado personalmente la manera de hablar con él.
Por eso, Dios preguntó a Aarón y Miriam: «¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?». Ellos se habían comparado con Moisés, pero Dios respondió destacando la fidelidad de su siervo y la manera particular en que se comunicaba con él. Sus críticas no eran una mera queja contra otra persona: habían hablado con ligereza contra el siervo que Dios mismo había establecido.
Después de la crítica vinieron la ira, el aislamiento, la intercesión y la espera
Después de que Dios se encendiera en ira y se marchara, la nube también se apartó del tabernáculo. Entonces Miriam quedó leprosa, blanca como la nieve. Al verla, Aarón reconoció que ambos habían actuado neciamente y cometido pecado. Mientras criticaban a Moisés, se habían comparado con él; pero, cuando aparecieron las consecuencias, Aarón le suplicó que no les atribuyera aquella falta.
Moisés no le dio la espalda a Miriam, aunque ella lo había criticado. Clamó a Dios y le rogó que la sanara. Sin embargo, Dios no permitió que regresara inmediatamente al campamento. Conforme a su mandato, Miriam permaneció recluida siete días fuera de él, y el pueblo no reanudó la marcha hasta que ella volvió.
El relato avanza desde la crítica hasta la reprensión de Dios, la enfermedad de Miriam, el reconocimiento del pecado por parte de Aarón, la súplica de Moisés y los siete días de aislamiento. Miriam pudo regresar a la comunidad, pero antes tuvo que pasar fuera del campamento el tiempo establecido. La marcha del pueblo también quedó detenida hasta que terminó ese periodo. Lo que comenzó con las palabras de dos personas no acabó como un asunto privado entre tres, sino que afectó el avance de todo el pueblo.
Cuando hoy estés a punto de decir algo que menosprecie a otra persona, puedes detenerte antes de hablar. Examina si estás señalando una conducta comprobada o si, al comparar tu posición con la de alguien más, estás cayendo en la difamación. Sería bueno volver a leer todo Números 12 y observar paso a paso cómo se extendió la crítica inicial de Miriam y Aarón y hasta dónde llegaron sus consecuencias.
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