¿Por qué Números 33 registra el camino recorrido?
Números 33 registra el recorrido desde Egipto hasta las llanuras de Moab y expone los mandatos que Israel debía cumplir al entrar en Canaán.
El tema central de Números 33 es el recorrido que Israel hizo desde su salida de Egipto hasta su llegada a las llanuras de Moab, junto con los mandatos que debía cumplir al entrar en la tierra de Canaán. Moisés registró, por orden de Jehová, las etapas del camino que siguió el pueblo. Este relato no se limita a enumerar lugares de partida y de llegada. Explica paso a paso cómo el pueblo que salió de Egipto atravesó numerosos lugares hasta situarse ante la tierra prometida y qué debía hacer allí a partir de entonces.
Moisés registró el recorrido conforme al mandato recibido
Los hijos de Israel salieron de Egipto organizados por sus ejércitos bajo la dirección de Moisés y Aarón. Moisés registró, por mandato de Jehová, las etapas de su recorrido. Partieron el día quince del primer mes, es decir, al día siguiente de la Pascua. Mientras los egipcios enterraban a sus primogénitos, Israel salió ante sus ojos con mano poderosa. El pasaje aclara que aquella partida no fue un traslado silencioso, sino que tuvo lugar después de que Jehová castigara a los primogénitos de Egipto y ejecutara juicio contra sus dioses.
A partir de ahí se repiten una y otra vez expresiones como «partieron» y «acamparon». El pueblo fue de Ramesés a Sucot y de Sucot a Etam. Pasó por Pi-hahirot, cruzó por en medio del mar y llegó al desierto; después atravesó Mara y Elim antes de dirigirse a la costa del mar Rojo y al desierto de Sin. No permaneció indefinidamente en un mismo lugar, sino que acampó y volvió a ponerse en marcha repetidas veces.
Un mismo viaje incluyó lugares muy diferentes
El recorrido no registra únicamente nombres de lugares. En Elim había doce fuentes de agua y setenta palmeras, por lo que el pueblo acampó allí. En Refidim, en cambio, no había agua para beber. Tanto Elim, donde había agua, como Refidim, donde faltaba, quedaron incluidos en el relato de un mismo viaje. Números 33 no selecciona solamente los lugares cómodos del camino.
Después del desierto de Sinaí se sucedieron muchos otros campamentos, entre ellos Kibrot-hataava, Hazerot y Ritma. Aunque el pasaje no vuelve a explicar todo lo ocurrido en cada lugar, sí registra sin interrupciones de dónde partió el pueblo y dónde acampó. Al seguir esta repetición, queda claro que Israel no llegó a su destino con un solo desplazamiento, sino que avanzó mediante innumerables partidas y campamentos.
Después de salir de Cades, el pueblo acampó en el monte Hor, junto a la frontera de Edom. El primer día del quinto mes, cuarenta años después de la salida de Israel de Egipto, Aarón subió al monte Hor por mandato de Jehová y murió allí. Tenía ciento veintitrés años. La muerte del líder Aarón también quedó registrada en medio del itinerario, junto con su fecha. Sin embargo, el pueblo no dejó de avanzar. Pasó por Zalmona, Punón, Obot y la frontera de Moab, hasta acampar finalmente en las llanuras de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó.
El recorrido pasado condujo a los mandatos que debían cumplirse en adelante
Cuando llegaron a las llanuras de Moab, Jehová le comunicó a Moisés lo que el pueblo debía hacer después de entrar en la tierra de Canaán. Debían expulsar a sus habitantes, destruir sus piedras talladas y sus imágenes de fundición, y derribar sus lugares altos. Después tendrían que tomar posesión de la tierra, habitar en ella y repartirla por sorteo como heredad, según sus familias y tribus. A los grupos más numerosos se les asignaría una heredad mayor, y a los menos numerosos, una menor.
También quedaron claras las consecuencias de no obedecer. Los habitantes que dejaran con vida se convertirían en espinas en sus ojos y aguijones en sus costados, y los hostigarían en la tierra donde vivieran. Jehová advirtió además que haría con Israel lo que había determinado hacer con aquellos pueblos. Recibir la tierra y obedecer los mandatos establecidos para vivir en ella eran asuntos inseparables.
La extensa lista de lugares de Números 33 conserva el recorrido real que llevó a Israel desde Egipto hasta las llanuras de Moab. Al final del relato aparecen mandatos concretos: no dejar ídolos ni lugares altos en la nueva tierra. Recordar el camino recorrido conduce a mantener claro lo que se debe hacer en adelante.
Hoy vuelve a leer Números 33 y anota un lugar de partida, un lugar de llegada y uno de los mandatos que debían cumplirse en Canaán. Si escribes juntos la extensa lista de lugares y el mandato final, podrás comprender de un vistazo el desarrollo de todo el capítulo.
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