Números 16: ¿Por qué Aarón se interpuso entre los muertos y los vivos?
Recorremos Números 16 para comprender por qué Aarón se interpuso entre los muertos y los vivos, en medio de la rebelión de Coré, el juicio de los incensarios y la plaga que volvió a desatarse.
En Números 16, Aarón se interpuso entre los muertos y los vivos para hacer expiación por el pueblo y detener la plaga que ya había comenzado. Mediante el contraste entre varios acontecimientos, este capítulo muestra que el sacerdocio no es una posición elevada que alguien pueda atribuirse por sí mismo, sino una misión que Dios encomienda a la persona a quien permite acercarse a él para servir en favor del pueblo. Veamos paso a paso lo ocurrido, desde el momento en que el grupo de Coré se presentó con sus incensarios hasta que Aarón corrió hacia la congregación llevando el suyo.
Coré menospreció el servicio que ya se le había confiado
Coré, Datán y Abiram se rebelaron contra Moisés y Aarón junto con doscientos cincuenta jefes de la congregación, hombres reconocidos entre el pueblo. Alegaron que toda la congregación era santa y que el Señor estaba en medio de ella, por lo que acusaron a Moisés y Aarón de haberse colocado por encima de la asamblea.
Moisés no intentó decidir por sí mismo quién era santo. Dijo que el Señor mostraría quién le pertenecía y a quién permitiría acercarse a él. Por eso, tanto el grupo de Coré como Aarón debían presentarse ante el Señor con sus incensarios llenos de fuego e incienso: la decisión quedaría en manos del Señor.
Moisés le recordó a Coré que Dios ya había apartado a los levitas de entre la congregación. Ellos habían recibido el privilegio de acercarse para servir en el tabernáculo y ministrar delante del pueblo. Sin embargo, Coré consideró poca cosa esa tarea y pretendió obtener también el sacerdocio. Moisés señaló que, en última instancia, sus quejas contra Aarón eran una rebelión contra el Señor.
Un mismo incensario fue utilizado con intenciones opuestas
Cada integrante del grupo de Coré tomó su incensario y se presentó a la entrada de la tienda de reunión. Coré incluso reunió allí a toda la congregación para enfrentarse a Moisés y Aarón. Entonces apareció la gloria del Señor, y Dios ordenó al pueblo que se apartara de las tiendas de Coré, Datán y Abiram.
Después de que la congregación se alejara, la tierra se abrió y se tragó a aquellos hombres, junto con sus familias y sus posesiones. Un fuego procedente del Señor consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían incienso. Sus incensarios fueron martillados hasta formar láminas con las que se recubrió el altar. Así se convirtieron en una señal que recordaba que nadie ajeno a la descendencia de Aarón podía acercarse a ofrecer incienso, para que no acabara como el grupo de Coré.
Sin embargo, al día siguiente, toda la congregación volvió a murmurar contra Moisés y Aarón, acusándolos de haber matado al pueblo del Señor. Cuando comenzó la plaga, Moisés ordenó a Aarón que tomara un incensario con fuego del altar e incienso, y que se apresurara a hacer expiación por la congregación. Aarón obedeció y corrió hacia el pueblo. El día anterior, el grupo de Coré había llevado sus incensarios porque ambicionaba el sacerdocio; Aarón, en cambio, llevó el suyo para salvar a un pueblo que estaba muriendo.
Aarón se interpuso para salvar al pueblo
Cuando Aarón se colocó entre los muertos y los vivos, la plaga se detuvo. El sacerdocio no era un medio para elevarse por encima de la congregación. Era el llamado a acercarse a Dios conforme a sus mandatos y hacer expiación por el pueblo sobre el que había caído su ira.
Este contraste también responde a la acusación inicial de Coré. El derecho a acercarse a Dios no se obtenía reuniendo seguidores y proclamándolo. El Señor llamaba a acercarse a la persona que él había escogido, y Aarón, lejos de enaltecerse en esa posición, corrió hacia la congregación y se interpuso entre los muertos y los vivos.
Este relato también nos ofrece una acción concreta para hoy. Antes de fijarte en la posición de otra persona, escribe una tarea de servicio que se te haya confiado. No la consideres insignificante y procura cumplirla hoy hasta el final. Al leer de nuevo todo Números 16 y comparar la posición que Coré ambicionaba con la labor que Aarón realmente desempeñó, comprenderás con mayor claridad el peso del sacerdocio.
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