Números 20: salió agua, pero ¿por qué Moisés y Aarón no pudieron entrar?
Analizamos cómo brotó agua de la roca en Números 20, qué había ordenado Dios, por qué Moisés y Aarón no pudieron entrar en la Tierra Prometida y cómo Eleazar sucedió a Aarón en el sacerdocio.
En Números 20 brotó agua en abundancia, pero Moisés y Aarón perdieron la posibilidad de entrar en la tierra que Dios había dado a Israel. Dios declaró que no habían confiado en él ni habían mostrado su santidad ante los israelitas. La razón se hace evidente al comparar la orden de Dios con lo que Moisés hizo delante de la comunidad.
Dios mandó hablarle a la roca
Mientras la comunidad permanecía en Cades, en el desierto de Zin, no había agua para beber. El pueblo se congregó contra Moisés y Aarón y comenzó a discutir con ellos. Decían que tanto ellos como sus animales morirían en el desierto y les reprochaban haberlos sacado de Egipto para llevarlos hasta allí. Se quejaban de que no era un lugar donde pudieran sembrar, ni había higueras, viñas o granados, y ni siquiera tenían agua para beber.
Moisés y Aarón se apartaron de la comunidad, fueron a la entrada de la tienda de reunión y se postraron rostro en tierra. Entonces se manifestó la gloria del Señor, y Dios le explicó a Moisés con precisión lo que debía hacer. Tenía que tomar la vara, reunir a la comunidad junto con Aarón y, ante los ojos de todos, hablarle a la roca para que diera agua. También debía dar de beber tanto a la comunidad como a sus animales.
La orden era clara: Moisés debía tomar la vara, reunir a la comunidad y hablarle a la roca. Quienes beberían de aquella agua no serían solo las personas, sino también sus animales.
Moisés golpeó la roca dos veces
Moisés tomó la vara que estaba ante el Señor y, junto con Aarón, reunió a la comunidad frente a la roca. Hasta ese momento había seguido las instrucciones recibidas. Sin embargo, se dirigió al pueblo diciendo: «¡Escuchen, rebeldes! ¿Acaso tendremos que sacarles agua de esta roca?». Luego golpeó la roca dos veces con la vara.
Existe una diferencia evidente entre lo que Dios había ordenado y lo que hizo Moisés. Dios le había mandado hablarle a la roca, pero Moisés habló al pueblo y golpeó la roca dos veces. El pasaje no explica qué pensaba Moisés en ese momento. Por eso, no podemos afirmar que actuara por ira, orgullo u otra emoción concreta. Lo que sí podemos comprobar directamente es que su conducta no coincidió con la orden recibida.
Aun así, de la roca brotó agua en abundancia, y tanto la comunidad como sus animales pudieron beber. Si solo se observa el resultado, la necesidad del pueblo quedó resuelta. Pero Dios no pasó por alto la conducta de Moisés y Aarón simplemente porque se hubiera producido el resultado esperado.
Obtener un resultado no era lo mismo que obedecer
Dios dijo que Moisés y Aarón no habían confiado en él ni habían mostrado su santidad ante los israelitas. Por eso, declaró que no serían ellos quienes llevarían a la comunidad hasta la Tierra Prometida. El texto relaciona directamente esta sentencia con lo sucedido en Meribá.
El pueblo había discutido con Dios por la falta de agua, y por eso aquel lugar recibió el nombre de «las aguas de Meribá». Incluso allí, donde el pueblo discutió y Moisés actuó de manera distinta a lo ordenado, Dios hizo brotar agua. El pasaje concluye señalando que Dios manifestó su santidad en medio de ellos. Así se crea un claro contraste entre las palabras de Moisés, que parecían atribuirle a él y a Aarón el poder de sacar agua, y el desenlace, que muestra que fue Dios quien manifestó su santidad.
La muerte de Aarón confirmó la sentencia de Meribá
Después de salir de Cades, Moisés pidió al rey de Edom permiso para atravesar su territorio. Le prometió que no entrarían en los campos ni en los viñedos, que no beberían agua de los pozos y que avanzarían únicamente por el camino real. Aunque reiteró que pagarían el agua que consumieran, el rey de Edom salió con un gran ejército y les cerró el paso. Israel no intentó abrirse camino por la fuerza, sino que se apartó de Edom.
Cuando la comunidad llegó al monte Hor, Dios volvió a declarar que Aarón no entraría en la Tierra Prometida. También especificó la razón: Moisés y Aarón habían desobedecido su palabra en las aguas de Meribá. Siguiendo la orden de Dios, Moisés le quitó a Aarón sus vestiduras sacerdotales y se las puso a su hijo Eleazar. Aarón murió en la cima del monte, y toda la comunidad guardó duelo por él durante treinta días.
Números 20 enseña que no podemos juzgar si una acción fue correcta basándonos únicamente en que produjo el resultado necesario. Hay que considerar tanto lo que Dios ordenó como lo que la persona hizo realmente. Si hoy tienes que tomar una decisión, prueba a escribir en una sola frase lo que se te ha pedido y compáralo con lo que piensas hacer. Vuelve a leer todo Números 20 en Leer la Biblia y señala, en orden, el mandato, la acción y el resultado.
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