¿Qué clase de vida pidió Dios en Deuteronomio 10?
Deuteronomio 10 explica qué significa temer y servir a Dios mediante un relato que va desde las tablas de piedra escritas de nuevo hasta el mandato de amar al extranjero.
En Deuteronomio 10, Dios pidió a Israel que lo temiera y lo amara, que obedeciera sus mandamientos y que amara al extranjero. Así se desprende de los acontecimientos y las instrucciones que recorren todo el capítulo, desde el versículo 1 hasta el 22. Las tablas de piedra escritas de nuevo, la decisión de no destruir al pueblo y la justicia con la que Dios actúa sirven de fundamento para estas exigencias.
Dios volvió a escribir las mismas palabras
Dios le ordenó a Moisés que labrara dos tablas de piedra como las primeras y subiera al monte. Le dijo que escribiría en ellas las mismas palabras que estaban en las tablas que Moisés había quebrado. Moisés hizo un arca de madera, labró las dos tablas y subió al monte.
Dios escribió en ellas, igual que la primera vez, los Diez Mandamientos que había proclamado en medio del fuego el día de la asamblea. Moisés colocó las tablas dentro del arca, tal como se le había ordenado. Después de que se rompieran las primeras tablas, Dios no entregó un mensaje diferente. Volvió a escribir las palabras que había dado al principio, y estas quedaron guardadas en el arca.
Esta repetición es el punto de partida para comprender las instrucciones que siguen. La norma que Israel debía obedecer no había cambiado. El llamado a temer a Dios y andar en todos sus caminos estaba estrechamente ligado a aquellas palabras escritas de nuevo.
Moisés permaneció en el monte durante cuarenta días y cuarenta noches, como la primera vez. Dios escuchó a Moisés y decidió no destruir a Israel. Después le ordenó que se pusiera al frente del pueblo. Así, los israelitas pudieron reanudar su marcha hacia la tierra que Dios había jurado dar a sus antepasados.
El pueblo que se había librado de la destrucción no debía quedarse inmóvil. Tenía que levantarse y continuar su camino, viviendo conforme a la palabra de Dios mientras avanzaba.
El temor de Dios se demuestra obedeciendo sus mandamientos
Los versículos 12 y 13 explican de manera concreta lo que Dios pide. Israel debía temer a Dios y andar en todos sus caminos. Debía amarlo y servirlo con todo su corazón y con toda su alma. También tenía que obedecer los mandamientos y preceptos que Dios le había dado para su propio bien.
El temor y el amor no se limitan a sentimientos interiores. El pasaje los acompaña de acciones concretas: andar en los caminos de Dios, servirlo y obedecer sus mandamientos. También exhorta al pueblo a mantenerse unido a él y jurar en su nombre.
Los cielos, la tierra y todo lo que hay en ellos pertenecen a Dios. Sin embargo, él se complació en los antepasados de Israel y los amó, y escogió a sus descendientes entre todos los pueblos. Por eso, los israelitas debían circuncidar su corazón y dejar de ser obstinados. Haber sido escogidos por Dios no justificaba la dureza de su corazón.
Servir a Dios también implica amar al extranjero
El pasaje afirma que Dios no hace distinción de personas ni acepta sobornos. Él defiende la causa del huérfano y de la viuda, ama al extranjero y le da alimento y vestido.
Por eso, Dios también ordenó a Israel que amara al extranjero. El mandato tenía una razón clara: los propios israelitas habían sido extranjeros en Egipto. Recordar su pasado debía llevarlos a amar al extranjero siguiendo el ejemplo de Dios, quien le proporciona alimento y vestido.
Cuando los antepasados de Israel bajaron a Egipto, eran solamente setenta personas. Pero Dios hizo que sus descendientes fueran tan numerosos como las estrellas del cielo. Las grandes obras que Israel había presenciado se presentan junto con el llamado a temer y servir a Dios.
El pasaje también sugiere una acción concreta que podemos realizar hoy: pensar en alguna persona desconocida que necesite alimento o ropa y ofrecerle algo que realmente necesite. Al volver a leer Deuteronomio 10 completo, podemos observar cómo los mandamientos escritos en las tablas y el amor al extranjero forman parte de un mismo mensaje.
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