¿Qué debemos aferrarnos cuando nos sentimos extranjeros en otro país?
Éxodo 2 presenta a Moisés como extranjero en una tierra desconocida y al pueblo de Israel clamando bajo la opresión. Descubre cómo Dios responde a sus gritos de dolor.

¿A qué podemos aferrarnos cuando nos sentimos extranjeros en otro país? Éxodo 2 nos muestra a Moisés viviendo en una tierra desconocida y al pueblo de Israel gimiendo bajo el trabajo forzado. Este pasaje nos recuerda que, incluso cuando sentimos que hemos perdido nuestro lugar, Dios escucha nuestro clamor y recuerda el pacto que estableció.
Por qué Moisés tuvo que cambiar de lugar
Moisés creció en Egipto, pero al hacerse adulto vio el trabajo forzado al que estaban sometidos los hebreos. Un día, al ver que un egipcio golpeaba a un hebreo, mató al egipcio. Cuando comprendió que lo sucedido se había hecho público, Moisés huyó de la presencia del faraón y se estableció en la tierra de Madián.
Moisés se sentó junto a un pozo en Madián. Allí, cuando las siete hijas del sacerdote de Madián fueron a sacar agua para dar de beber al rebaño, unos pastores las echaron. Moisés se levantó y las ayudó. Más tarde, Moisés comenzó a vivir con Séfora y tuvieron un hijo. Lo llamó Gersón, porque dijo: «Soy un extranjero en tierra ajena».
El sufrimiento de los israelitas no desapareció
Mientras Moisés permanecía en Madián, los israelitas que estaban en Egipto seguían sufriendo trabajos forzados. Pasaron muchos años y el rey de Egipto murió, pero su sufrimiento no terminó. Ellos gemían bajo la opresión y clamaban.
El pasaje dice que su clamor llegó hasta Dios. No dice que soportaran todo en silencio. Gritaron a causa de su sufrimiento, y Dios escuchó sus gemidos.
Lo que Dios escuchó y recordó
Dios escuchó el gemido de los israelitas. También recordó el pacto que había establecido con Abraham, Isaac y Jacob. Finalmente, el pasaje afirma que Dios miró a los israelitas y tomó en cuenta su situación.
Esta es la respuesta que podemos encontrar en este capítulo: Dios escuchó el clamor de su pueblo, recordó el pacto que había establecido y se fijó en ellos. La condición de Moisés, convertido en extranjero en Madián, y el sufrimiento de los israelitas bajo la opresión de Egipto aparecen juntos en el relato. Sin embargo, al final de ambas situaciones, el pasaje afirma que Dios no ignoró su clamor.
Una cosa que puedes hacer hoy
No dejes pasar de manera vaga las dificultades que estás viviendo. Escríbelas en una sola frase. Pregúntate: «¿Qué me está haciendo sufrir ahora?». En lugar de enumerar personas o situaciones, describe concretamente el dolor que estás experimentando. Después, vuelve a leer Éxodo 2 en Lectura de la Biblia y presta atención a lo que dice el pasaje: Dios escuchó, recordó y tomó en cuenta. Lo que puedes hacer hoy no es decidir de antemano cómo terminará el problema, sino mirar con honestidad el sufrimiento que estás viviendo y no perder de vista lo que el pasaje dice acerca de la acción de Dios.
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