¿Por qué Moisés delegó responsabilidades en Éxodo 18?
Analizamos cómo Jetró se alegró al conocer la salvación de Dios y por qué Moisés compartió con otros líderes la responsabilidad de juzgar al pueblo en Éxodo 18.

En Éxodo 18, Moisés delegó responsabilidades porque juzgar él solo al pueblo suponía una carga tan pesada que tanto él como los israelitas acabarían agotados. Jetró le aconsejó nombrar a personas capacitadas para que atendieran los asuntos menores y llevaran ante Moisés únicamente los casos difíciles. Éxodo 18 relata primero la reacción de Jetró al conocer la salvación de Dios y, después, el cambio en la forma de impartir justicia para que otros compartieran la responsabilidad de atender al pueblo.
Jetró se alegró al conocer lo que Dios había hecho
Jetró se enteró de todo lo que Dios había hecho por Moisés y por Israel, y de cómo había sacado a los israelitas de Egipto. Entonces tomó consigo a Séfora, la esposa de Moisés, y a sus dos hijos, y fue a encontrarse con Moisés en el desierto. Moisés recibió a su suegro, lo saludó y entraron juntos en la tienda.
Moisés no se limitó a contarle lo que les había sucedido al faraón y a los egipcios. También le relató con detalle todas las dificultades que Israel había afrontado durante el camino y cómo el Señor los había librado de ellas. Jetró se alegró al saber que el Señor había rescatado a Israel de manos de los egipcios. Alabó al Señor y reconoció que Dios había vencido a quienes habían tratado a Israel con arrogancia.
La reacción de Jetró no quedó solo en palabras. Presentó a Dios un holocausto y otros sacrificios. Aarón y todos los ancianos de Israel también acudieron para comer con Jetró en presencia de Dios. La alegría por conocer las obras de Dios se expresó mediante la alabanza, los sacrificios y una comida compartida.
Moisés y el pueblo pasaban esperando desde la mañana hasta la noche
Al día siguiente, la escena fue distinta. Moisés se sentó para juzgar al pueblo, que permaneció a su alrededor desde la mañana hasta la noche. Jetró observó que Moisés atendía solo los asuntos mientras el pueblo esperaba durante todo el día. Por eso le preguntó por qué se hacía cargo de aquella tarea sin ayuda.
Moisés respondió que el pueblo acudía a él para consultar a Dios. Cuando surgía una disputa, él juzgaba entre las partes y les daba a conocer los decretos y las leyes de Dios. Era una labor necesaria, pero el método de hacer que una sola persona resolviera personalmente todos los casos tenía un problema.
Jetró le dijo que aquella manera de proceder no era buena. La tarea era demasiado pesada para que Moisés pudiera realizarla solo, y tanto él como el pueblo que esperaba junto a él acabarían agotados. El problema no era impartir justicia, sino que todos los casos recaían sobre una sola persona: Moisés.
Repartieron la responsabilidad de los asuntos importantes y los menores
Jetró comenzó señalando las responsabilidades que Moisés debía seguir desempeñando. Moisés debía representar al pueblo ante Dios y presentarle sus asuntos. También debía enseñarles los decretos y las leyes, y mostrarles el camino que debían seguir y lo que debían hacer.
Al mismo tiempo, definió las funciones que debían asumir otras personas. Moisés debía escoger entre todo el pueblo a hombres capaces, temerosos de Dios, dignos de confianza y enemigos de las ganancias deshonestas. Debía nombrarlos jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez personas para que juzgaran al pueblo en todo momento. Los casos importantes serían llevados ante Moisés, mientras que los asuntos menores serían resueltos directamente por los responsables designados.
De esta manera, otras personas compartirían la tarea con Moisés y aliviarían su carga. El pueblo tampoco tendría que permanecer desde la mañana hasta la noche esperando junto a un solo hombre, sino que podría regresar en paz a su lugar. La distribución de responsabilidades no buscaba únicamente facilitarle las cosas a Moisés. También establecía un sistema que reducía el tiempo de espera de quienes necesitaban una decisión.
Moisés escuchó a su suegro e hizo todo lo que le había aconsejado. Nombró a personas capacitadas, quienes resolvían por sí mismas los casos sencillos. Solo llevaban ante Moisés los asuntos difíciles. La propuesta de Jetró no se quedó en un consejo, sino que produjo un cambio real en la forma de organizar el trabajo.
Hoy puedes pensar en alguna tarea que estés intentando sostener a solas. Distingue qué partes menores podría asumir otra persona, comprueba su capacidad y actitud, y reparte con claridad las responsabilidades. La distribución de funciones en Éxodo 18 no consistió simplemente en descargar el trabajo sobre otros, sino en elegir cuidadosamente a las personas adecuadas, distinguir entre los asuntos importantes y los menores, y asumir juntos la responsabilidad.
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